No me culpes de tu mediocridad

Lo más difícil de la vida es saber cuál es tu verdadero lugar. Siempre piensas que eres alguien especial, digamos que no un héroe, pero al menos alguien a quien admirar. Pero no es verdad. Simplemente, eres uno más. Nadie en especial de entre 7 mil millones de humanos. Ni mejor persona, ni mejor trabajador,Sigue leyendo «No me culpes de tu mediocridad»

Por qué unos tocan jazz y otros escriben

Aunque normalmente quedaba con Samuel en el John’s Grill, después de que él terminase su actuación, hubo alguna vez en la que nos vimos fuera de allí. Serian cuatro o cinco, no creo que más, y siempre las propició él de manera un tanto rocambolesca: me hacía llegar un recado por alguno de mis vecinosSigue leyendo «Por qué unos tocan jazz y otros escriben»

No ocurre con mucha frecuencia…

No ocurre con mucha frecuencia (al menos, a mí no me ocurre) pero a veces un libro, una canción, un restaurante, un pequeño café, un rincón de una alguna ciudad, despierta en nosotros el recuerdo de alguien. Estamos tranquilos, pensando en cualquier otra cosa y, de improviso, nuestra mirada capta ese detalle, nuestro oído oyeSigue leyendo «No ocurre con mucha frecuencia…»

El día del fin de mundo

No recuerdo bien que fue lo primero que escribí, pero sí cuál fue mi primer escrito bueno. Desde pequeño me atrajo inventar historias y pasarlas a papel, pero la mayoría de las veces no eran más que simple esbozos, sucesos deshilvanados, apuntes. La constancia ya no era, por entonces, una de mis virtudes.   MiSigue leyendo «El día del fin de mundo»

El negro que tocaba el saxo

Cuando viví en San Francisco tomé la costumbre de ir un par de veces por semana a un local de jazz cerca de Market Street. Yo vivía en un minúsculo estudio en Bush Street, cerca del barrio chino (mis exiguos derechos de autor de por aquel entonces y los elevados precios de esa ciudad noSigue leyendo «El negro que tocaba el saxo»

Debería estar triste…

Debería estar triste ya que te veo levantarte en silencio, fingiendo que me crees dormido y yo fingiendo que duermo. Veo como, de espaldas a mi, te pones ese vestido blanco que te regalé hace ya tanto tiempo, ajustándolo con cuidado a tu cuerpo. Te ahuecas el pelo, peinando levemente tus rizos con los dedosSigue leyendo «Debería estar triste…»

La filosofía de las matemáticas. «Y habrá palabras…»

Y habrá palabras que nunca te llegaré a decir; pensamientos, frases enteras que se forman en mi cabeza, estan en mi boca, en mi lengua, pero que no salen, como si alguna maldición les impidiera hacerlo. Y por eso tú nunca sabrás lo mucho que me gusta estar contigo, lo mucho que me gusta verteSigue leyendo «La filosofía de las matemáticas. «Y habrá palabras…»»

Yo Maté a Liverty Valance. Calló por un momento, en el que aprovechó para…

Calló por un momento, en el que aprovechó para encender otro (el cenicero rebosante, la habitación turbia de humo) cigarrillo. Suspiró, pero no me daba tiempo a mi para prepararme (hubiese seguido hablando aunque allí no hubiese nadie mas que él) sino para si mismo. Me miró a los ojos, aunque no sé si meSigue leyendo «Yo Maté a Liverty Valance. Calló por un momento, en el que aprovechó para…»