Como cada mañana desde hacía dos o tres meses, don José se levantó muy temprano, antes de amanecer. Aunque no había perdido la costumbre de despertarse pronto tras jubilarse (tantos años hacía ya de eso…) sí había tomado el hábito de permanecer en la cama una hora o dos después de que el horario tanSigue leyendo «Don José»
Archivo del autor: Sebastian Mathanwi
Momentos
Hay momentos que ya no podré olvidar nunca; esos instantes que son acaso triviales para todos los demás, incluso quizá hasta para ti (de una forma tan sencilla como dolorosa), pero que para mí son casi el único ancla que me ata a la felicidad. Esa noche, cuando oímos en la radio del coche losSigue leyendo «Momentos»
Cuatro personas en un aeropuerto oscuro y húmedo
Cuatro personas en un aeropuerto oscuro y húmedo, tres hombres (uno uniformado) y una mujer. En el suelo, un cadáver, un general alemán con tantas estrellas como soberbia. Es de noche, uno de los hombres lleva una pistola (con ella mató al general alemán minutos antes) y él y el otro vestido de civilSigue leyendo «Cuatro personas en un aeropuerto oscuro y húmedo»
A veces creemos…
A veces creemos que repitiendo nuestros actos, se repetirán los resultados: ir al mismo restaurante dónde la besaste la primera vez, repetir fin de semana en el mismo pueblito donde descubristeis que vuestros sentimientos eran recíprocos, volver al mismo café donde celebrasteis su primer cumpleaños juntos…Necesitamos certezas, pisar sobre seguro y transitar un camino yaSigue leyendo «A veces creemos…»
La Paella
Viví finalmente casi dos años en San Francisco, lo que terminó siendo demasiado poco o demasiado mucho, según como se mire. Fue insuficiente para lo que buscaba allí, pero excesivo para lo que terminé haciendo. En cualquier caso, dos años dan para leer, escribir, reflexionar, pasear, ver películas, escuchar jazz. Incluso para hacer un cursoSigue leyendo «La Paella»
No me culpes de tu mediocridad
Lo más difícil de la vida es saber cuál es tu verdadero lugar. Siempre piensas que eres alguien especial, digamos que no un héroe, pero al menos alguien a quien admirar. Pero no es verdad. Simplemente, eres uno más. Nadie en especial de entre 7 mil millones de humanos. Ni mejor persona, ni mejor trabajador,Sigue leyendo «No me culpes de tu mediocridad»
Lo peor de todo
Lo peor de todo no es tu lado de la cama frio o tus cajones vacíos o el armario (ese que se nos hacía pequeño) enorme para mí solo o los desayunos sin compañía. Lo peor de todo no es no saber si fue culpa tuya o mía ni todos esos sueños que teníamos ySigue leyendo «Lo peor de todo»
Por qué unos tocan jazz y otros escriben
Aunque normalmente quedaba con Samuel en el John’s Grill, después de que él terminase su actuación, hubo alguna vez en la que nos vimos fuera de allí. Serian cuatro o cinco, no creo que más, y siempre las propició él de manera un tanto rocambolesca: me hacía llegar un recado por alguno de mis vecinosSigue leyendo «Por qué unos tocan jazz y otros escriben»
No ocurre con mucha frecuencia…
No ocurre con mucha frecuencia (al menos, a mí no me ocurre) pero a veces un libro, una canción, un restaurante, un pequeño café, un rincón de una alguna ciudad, despierta en nosotros el recuerdo de alguien. Estamos tranquilos, pensando en cualquier otra cosa y, de improviso, nuestra mirada capta ese detalle, nuestro oído oyeSigue leyendo «No ocurre con mucha frecuencia…»
El viaje eterno
Yo era un buen niño, pero me escapé una vez de casa, cuando tenía 12 años. Mis padres no lo llegaron a saber, lo que da una idea de la poca transcendencia (y duración) de mi fuga, aunque a mí entonces me pareció aventura muy osada. No lo tenía planeado. O sí, según comoSigue leyendo «El viaje eterno»