El cuento de la princesa que no sabía que lo era (2)

De cómo el Caballero Pamoh se convirtió en el Rey Pamoh Este cuento, como todos los cuentos de princesas y dragones, también tiene un Rey. Pero he de deciros que el Rey de SuDtera’ es malo. En realidad, no era su rey legítimo, este sí era un Rey bueno, sino un caballero que llegó aSigue leyendo «El cuento de la princesa que no sabía que lo era (2)»

El cuento de la princesa que no sabía que lo era

De cómo llegó la princesa que no sabía que lo era a Nuvpu’ Este cuento comienza con una princesa. Una joven princesa en los primeros años de la edad adulta. Una princesa guapa y rubia, de ojos verdes y maneras dulces. Una princesa buena y amable y querida en su pueblo, que ayudaba a susSigue leyendo «El cuento de la princesa que no sabía que lo era»

La chica de las mandarinas

Nunca supe cómo se llamaba aquella chica o cuál era su historia. Nunca supe por qué pasaba cada tarde por el Paseo de Santa Lucia con cara melancólica (o quizá triste), andares lentos, siempre acompañada por una niña pequeña, su hija seguramente, de no más de tres o cuatro años. Colgada del brazo llevaba unaSigue leyendo «La chica de las mandarinas»

Porque si me hubiese quedado y tú no me hubieses besado, lo habría hecho yo

-Entonces, yo sí soy culpable, según tu razonamiento -Sí, en cierto modo, es así -Eso no es justo – me contestó. Enfadada -Efectivamente, no es justo. Pero no lo es para mí. Tu vienes aquí, haces la cena mientras me ves babear detrás de ti, cenamos, tomamos vino y quizá unas copas, follamos, nos quedamosSigue leyendo «Porque si me hubiese quedado y tú no me hubieses besado, lo habría hecho yo»

Algunos queremos a destiempo…

Algunos de nosotros en ocasiones queremos a destiempo, unas veces queremos demasiado pronto y otras demasiado tarde. A Blanca la quise demasiado pronto. A Sarah, quizá demasiado tarde. “Te amo”, le dije una vez a Sarah, sólo una, tras salir de un restaurante cerca de la calle Market. Hacía una noche magnífica, como las delSigue leyendo «Algunos queremos a destiempo…»

Blanca se incorporó hacia mí,

Blanca se incorporó hacia mí, pasó su mano derecha por detrás de mi cuello y me besó. Fue un beso distinto a los febriles del domingo, fue un beso pausado, sosegado, que me supo a un punto de melancolía. Simplemente dijo “Tengo que irme, ¿vienes con conmigo?” dejando abierta a mi interpretación si con esaSigue leyendo «Blanca se incorporó hacia mí,»

No tengo los recuerdos muy claros…

No tengo los recuerdos de todo aquello muy claros, lo que no deja de ser un poco extraño ya que no hace tanto tiempo que sucedió. Sé lo que pasó, pero no sé si mi memoria me trae bien el cómo pasó, como transcurrieron los tres últimos años de mi vida. Uno en Madrid ySigue leyendo «No tengo los recuerdos muy claros…»