Vi la foto que ya no existía. La foto, la maldita foto con la que todo empezó. La foto que hice cuando me los encontré por casualidad, la foto que ya no existía. La foto de la que me había desecho mucho tiempo atrás; incluso conservaba en mi memoria el recuerdo romperla con rabia ySigue leyendo «La foto»
Archivo del autor: Sebastian Mathanwi
El día del fin de mundo
No recuerdo bien que fue lo primero que escribí, pero sí cuál fue mi primer escrito bueno. Desde pequeño me atrajo inventar historias y pasarlas a papel, pero la mayoría de las veces no eran más que simple esbozos, sucesos deshilvanados, apuntes. La constancia ya no era, por entonces, una de mis virtudes. MiSigue leyendo «El día del fin de mundo»
El negro que tocaba el saxo
Cuando viví en San Francisco tomé la costumbre de ir un par de veces por semana a un local de jazz cerca de Market Street. Yo vivía en un minúsculo estudio en Bush Street, cerca del barrio chino (mis exiguos derechos de autor de por aquel entonces y los elevados precios de esa ciudad noSigue leyendo «El negro que tocaba el saxo»
Debería estar triste…
Debería estar triste ya que te veo levantarte en silencio, fingiendo que me crees dormido y yo fingiendo que duermo. Veo como, de espaldas a mi, te pones ese vestido blanco que te regalé hace ya tanto tiempo, ajustándolo con cuidado a tu cuerpo. Te ahuecas el pelo, peinando levemente tus rizos con los dedosSigue leyendo «Debería estar triste…»
La filosofía de las matemáticas. «Y habrá palabras…»
Y habrá palabras que nunca te llegaré a decir; pensamientos, frases enteras que se forman en mi cabeza, estan en mi boca, en mi lengua, pero que no salen, como si alguna maldición les impidiera hacerlo. Y por eso tú nunca sabrás lo mucho que me gusta estar contigo, lo mucho que me gusta verteSigue leyendo «La filosofía de las matemáticas. «Y habrá palabras…»»
Yo Maté a Liverty Valance. Calló por un momento, en el que aprovechó para…
Calló por un momento, en el que aprovechó para encender otro (el cenicero rebosante, la habitación turbia de humo) cigarrillo. Suspiró, pero no me daba tiempo a mi para prepararme (hubiese seguido hablando aunque allí no hubiese nadie mas que él) sino para si mismo. Me miró a los ojos, aunque no sé si meSigue leyendo «Yo Maté a Liverty Valance. Calló por un momento, en el que aprovechó para…»
La Filosofía de las Matemáticas. En ocasiones la vida se para…
En ocasiones la vida se para en un día; más aún, en un momento. Antes la realidad posible, esperada, incluso deseada, era una. Después, al cabo quizá de los escasos segundos que lleva leer un mensaje, los minutos de una conversación, no más de unas pocas horas, todo cambia. En realidad no: todo sigue igual:Sigue leyendo «La Filosofía de las Matemáticas. En ocasiones la vida se para…»
La Filosofía de las Matemáticas. Medía el paso de las horas….
Media el paso de las horas por el tipo de alcohol que tomaba: Martini con una gotas de ginebra a media mañana; vino blanco o cava bien frío en el aperitivo; un buen Ribera del Duero a no más de 17 grados y no menos de 15 con la comida; un Oporto con el poste;Sigue leyendo «La Filosofía de las Matemáticas. Medía el paso de las horas….»
Mis Cosas. Los gintonics
Lo de los gin tonics se nos ha ido de las manos. Claramente. Cuando te sirven una copa que parece más una macedona de fruta que un combinado, es que algo no funciona. Los gintonics se han convertido en un arma de destrucción masiva. No sé cómo empezó todo esto; supongo que poco a poco:Sigue leyendo «Mis Cosas. Los gintonics»
La Filosofía de las Matemáticas. Y lo peor son…
.. Y lo peor son esas conversaciones mantenidas en la cabeza, esperando el momento en que se hicieran realidad y saber que este ya nunca llegará… esas risas imaginadas tras la cena en un restaurante cuidadosamente elegido, esas copas compartidas cuyo sabor ya nunca probarás…