El local, efectivamente, no estaba mal. Llegué antes de la hora, pero no me importó. Estoy acostumbrado a estar en situaciones así, en un local decadente, tomando una copa solo y comiéndome los frutos secos que suelen poner para acompañar, despacio, uno a uno, mientras leo un libro o tomos notas de las cosas queSigue leyendo «Un local. Una cita»
Archivo del autor: Sebastian Mathanwi
Algunos queremos a destiempo…
Algunos de nosotros en ocasiones queremos a destiempo, unas veces queremos demasiado pronto y otras demasiado tarde. A Blanca la quise demasiado pronto. A Sarah, quizá demasiado tarde. “Te amo”, le dije una vez a Sarah, sólo una, tras salir de un restaurante cerca de la calle Market. Hacía una noche magnífica, como las delSigue leyendo «Algunos queremos a destiempo…»
Blanca se incorporó hacia mí,
Blanca se incorporó hacia mí, pasó su mano derecha por detrás de mi cuello y me besó. Fue un beso distinto a los febriles del domingo, fue un beso pausado, sosegado, que me supo a un punto de melancolía. Simplemente dijo “Tengo que irme, ¿vienes con conmigo?” dejando abierta a mi interpretación si con esaSigue leyendo «Blanca se incorporó hacia mí,»
No tengo los recuerdos muy claros…
No tengo los recuerdos de todo aquello muy claros, lo que no deja de ser un poco extraño ya que no hace tanto tiempo que sucedió. Sé lo que pasó, pero no sé si mi memoria me trae bien el cómo pasó, como transcurrieron los tres últimos años de mi vida. Uno en Madrid ySigue leyendo «No tengo los recuerdos muy claros…»
A veces…
A veces, sólo a veces, a una victoria no se llega de manera estruendosa, clara, arrolladora sino con una serie de pequeños, casi imperceptibles avances… Tan pequeños que apenas se ven y es fácil pasarlos por alto, pero debes estar atento y descubrirlos aún cuando se esconden, cuando te los escamotean, para saber que estás en elSigue leyendo «A veces…»
No quise saber… y supe
Mientras esperaba en Barajas a que saliera mi avión recordé aquel primer día. En el que todo empezó y, por tanto, en el que todo comenzó a terminar. Nunca supe si era realmente Simón quien subía en el ascensor según yo bajaba las escaleras. Llegué al portal, me dirigí a la moto, solté la cadenaSigue leyendo «No quise saber… y supe»
El escritor
Supongo que mi motivo para empezar a escribir no es nada original: una chica. Quizá no una en concreto, o al menos –aunque me gustara una compañera de clase en especial- no lo hacía sólo por ella. Quería resultar atractivo, interesante, que hablaran de mi (para bien) cuando pasara al lado de un corrillo deSigue leyendo «El escritor»
Excusas
Y desearé que me des una excusa, aunque tú sepas que es mentira, aunque yo sepa que es mentira, pero necesito esa excusa para no culparte, para no enfadarme contigo aún sabiendo que debería hacerlo, sabiendo que me has mentido; pero necesito no creer la verdad y sí la realidad inventada que me cuentes paraSigue leyendo «Excusas»
Un cumpleaños
No era un día especial, ni señalado, ni destacable; en realidad era un día tan normal, aburrido y monótono como casi todos los que llevaba en San Francisco. Me desperté, más o menos, a la misma hora de siempre, con los mismos planes de siempre: salir a correr un poco, escribir durante la mañana, comerSigue leyendo «Un cumpleaños»
Mirada de felicidad
Cada mañana, su novia paraba con prisa el coche en una esquina, se despedían con un beso, él se bajaba y ella seguía camino a su trabajo. La mente de Juan iba concentrada en temas tan importantes como los mails a contestar, las reuniones que lidiar y los marrones que solventar. Absorto en su enormeSigue leyendo «Mirada de felicidad»