Poco después de las ocho de la mañana, arrancó suavemente el X3 y salió del hotel hacia la Castellana, de ahí a la estación de Atocha, la A42, la M40 y llegó a la A5. Calculaba unas seis horas de viaje (algo menos, en realidad ya que no solía conducir despacio). Encendió el equipo deSigue leyendo «Huida (2)»