El local, efectivamente, no estaba mal. Llegué antes de la hora, pero no me importó. Estoy acostumbrado a estar en situaciones así, en un local decadente, tomando una copa solo y comiéndome los frutos secos que suelen poner para acompañar, despacio, uno a uno, mientras leo un libro o tomos notas de las cosas queSigue leyendo «Un local. Una cita»