No era un día especial, ni señalado, ni destacable; en realidad era un día tan normal, aburrido y monótono como casi todos los que llevaba en San Francisco. Me desperté, más o menos, a la misma hora de siempre, con los mismos planes de siempre: salir a correr un poco, escribir durante la mañana, comerSigue leyendo «Un cumpleaños»