No me culpes de tu mediocridad

Lo más difícil de la vida es saber cuál es tu verdadero lugar. Siempre piensas que eres alguien especial, digamos que no un héroe, pero al menos alguien a quien admirar. Pero no es verdad. Simplemente, eres uno más. Nadie en especial de entre 7 mil millones de humanos. Ni mejor persona, ni mejor trabajador, ni mejor pareja, mi más listo, ni más competente que nadie. Sólo, uno más

Así que todos los sueños que habías tenido para ti mismo, todos los reconocimientos, las sonrisas que aprobación que pensaste recibir… olvídalo. No existirán. No se producirán. No las mereces. Así, sin más

Sí, sí. Ya se que jode. Pero no te enfades conmigo. No es mi culpa, sino la tuya. Yo no soy responsable de tu mediocridad.

Sin embargo, aún tienes una oportunidad de sobresalir del resto. Hacer lo más dificil. Lo más difícil es ser lo suficientemente valiente como para reconocer que no eres valiente. Que no eres brillante. Que no eres especial. Que eres, simplemente, uno más.

Y al reconocerlo, al asumirlo, al elegir vivir con esa realidad, te conviertes, paradójicamente, en alguien especial. Alguien a quien admirar.

Es así

Publicado por Sebastian Mathanwi

Economista de formación, escritor de vocación y cocinero aficionado los fines de semana. Me gusta pasear por la montaña, el cine cásico y el jazz. Me hubiese gustado ser Faulkner. O John Ford. O Cary Grant. Si preparas los gin tocnics como si fuesen macedonias de fruta, echas hielo en el vino o te gustan los espárragos blancos, no es necesario que nos conozcamos.

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