Lo más difícil de la vida es saber cuál es tu verdadero lugar. Siempre piensas que eres alguien especial, digamos que no un héroe, pero al menos alguien a quien admirar. Pero no es verdad. Simplemente, eres uno más. Nadie en especial de entre 7 mil millones de humanos. Ni mejor persona, ni mejor trabajador, ni mejor pareja, mi más listo, ni más competente que nadie. Sólo, uno más
Así que todos los sueños que habías tenido para ti mismo, todos los reconocimientos, las sonrisas que aprobación que pensaste recibir… olvídalo. No existirán. No se producirán. No las mereces. Así, sin más
Sí, sí. Ya se que jode. Pero no te enfades conmigo. No es mi culpa, sino la tuya. Yo no soy responsable de tu mediocridad.
Sin embargo, aún tienes una oportunidad de sobresalir del resto. Hacer lo más dificil. Lo más difícil es ser lo suficientemente valiente como para reconocer que no eres valiente. Que no eres brillante. Que no eres especial. Que eres, simplemente, uno más.
Y al reconocerlo, al asumirlo, al elegir vivir con esa realidad, te conviertes, paradójicamente, en alguien especial. Alguien a quien admirar.
Es así