Lo peor de todo

Lo peor de todo no es tu lado de la cama frio o tus cajones vacíos o el armario (ese que se nos hacía pequeño) enorme para mí solo o los desayunos sin compañía. Lo peor de todo no es no saber si fue culpa tuya o mía ni todos esos sueños que teníamos y que ahora son imposibles, absurdos incluso: los planes para nuestro eterno futuro que dibujábamos juntos en esas tardes de lluvia, café, jazz y manta compartida. Lo peor de todo no es el teléfono que no suena, el mensaje que no llega, la publicación de Facebook en la que no me etiquetas

Lo peor de todo tampoco es que ya no pueda volver a enamorarme ya que en todas te busco a ti y no te encuentro. Ninguna entiende tan bien como tú mis estados de ánimo, mis miedos, mis ilusiones. Ninguna tiene tus ojos, o tu sonrisa o tu nariz respingona. Ninguna de ellas eres tú…

Lo peor de todo no es nada de eso. Lo peor de todo es que no puedo odiarte. Aunque quiera hacerlo.

Publicado por Sebastian Mathanwi

Economista de formación, escritor de vocación y cocinero aficionado los fines de semana. Me gusta pasear por la montaña, el cine cásico y el jazz. Me hubiese gustado ser Faulkner. O John Ford. O Cary Grant. Si preparas los gin tocnics como si fuesen macedonias de fruta, echas hielo en el vino o te gustan los espárragos blancos, no es necesario que nos conozcamos.

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