Mis cosas. Bebida & Música

Soy de los que piensan que no se puede beber sin una buena música.

Estas cosas no suelo decirlas, ya que vengo observando que, cuando las cuento, la gente me mira de otro modo. Distinto. Un poco como a la Duquesa de Alba cuando baila delante de las cámaras. Pero voy a hacer una excepción y me voy a sincerar. Mantenedme el secreto

No se puede beber sin una buena música. Bueno, también se puede hacer en una agradable conversación con amigos y al raso en una noche de verano pero también es como un poco de música.

Allá vamos

Cerveza. Uno bebe cerveza casi sin percatarse de ello. Es algo que normalmente se ataca con ganas pero no deja ni recuerdo ni sabor. Gusta en el momento, pero nada más. Melendi, Alejandro Sanz, Dani Martín caben en este grupo

Whisky. Yo no tomo whisky. La razón es algún tipo de incompatibilidad congénita (las historias por ahí se cuentan sobre una botella de J&B y yo, en una lejana noche no son más que habladurías). Es olerlo y sentir nauseas. Sé que ha gente a la que le gusta. Bueno, también hay gente en otras partes del mundo que comen hormigas y saltamontes. Cada cual lleva su tara. En este grupo caben perfectamente Pablo Alborán, Alex Ubago, Enrique Iglesias y demás especímenes

Ron. Algunos dirán que hay dos tipos de ron: el blanco y el añejo. Error, solo hay un tipo de ron. El otro tiene cierta utilidad como desinfectante pero poco más. El caso es que estamos ante una bebida seria, que debe ser tomada con reposo y un poco de hielo (y nada más, que nos conocemos). Ideal maridaje con Leonad Cohen, Tom Waits

Ginebra. Bien servida, es alegre, divertida, refrescante, animosa. Pero sin perder clase, ni señorío. Pide a gritos ir con Guns & Roses, Nirvana, Alice Cooper

Bloody Mary. Que sería de los domingos de resaca por la mañana sin Bloody Mary. Sin duda, esta bebida ha salvado a más jóvenes que toda la Seguridad Social. En fin. A mí me pega con Bruce Springsteen, U2. También me pega con cierto tipo de camarera, con cierto tipo de vestido y cierto color de pelo, pero esto es ya otra historia.

Tequila. Algo para tomar con cuidado. Intenso, impactante. Offspring, OneRepublic. A su modo, The Doors

Vino blanco. Una bebida ambivalente. Puede tomarse casi como refresco o como copa. Si es lo primero, me sabe a Radio Futura, Los Secretos, Nacha Pop. Si es lo segundo, sabe a U2, Jimy Hendrix, Joe Cocker

Vino tinto. Es de las pocas bebidas que se toman por si solas, no por acompañar a algo. Uno puede centrarse solo en él, en su sabor, su olor, su color. Si es bueno, estará lleno de matices. Como la música de Fito. También Marlango. La época de thrash metal de Metallica

Cava. A mí el cava me sabe a jazz. A vocal jazz. A voz femenina. Manías de uno, supongo. Alicia Keys, Andrea Motis, Emilé Sandé

Publicado por Sebastian Mathanwi

Economista de formación, escritor de vocación y cocinero aficionado los fines de semana. Me gusta pasear por la montaña, el cine cásico y el jazz. Me hubiese gustado ser Faulkner. O John Ford. O Cary Grant. Si preparas los gin tocnics como si fuesen macedonias de fruta, echas hielo en el vino o te gustan los espárragos blancos, no es necesario que nos conozcamos.

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