Supongo que soy un poco tradicional. No sé si eso es bueno o malo, sólo que es así. Mi abuela (con esa sabiduría innata de las personas mayores) diría que chapado a la antigua. Seguramente tenga razón. Ella siempre solía tener razón en estas cosas. Me gustan las cosas que, durante años, han demostrado ser acertadas, correctas, estilosas, aunque hoy en día hayan caído en desuso o incluso en la pedantería.
Yo maté a Liberty Valance
Comprendo la fiebre del gintonic, pero a mi me sigue gustando una Bombay Saphire con Schweppes, hielo y un poca de piel de lima. Nada más.
Me gusta llevar un pañuelo en el bolsillo de la americana. Que los calcetines coordinen con los zapatos y estos con el cinturón. Me gustan las camias blancas, de hecho, creo que es lo más elegante que puede llevar un hombre. Y, claro está, me gusta llevar americana.
Me gustan las chicas de caras dulces vestidas de cuero sobre una moto. La mítica imagen de Jane Birkin sobre una chopper en el programa Numero 1 de la televisión francesa sigue aturdiendo a mi cabeza de forma repetida, especialmente en las largar noches estivales, con una copa en la mano, un buen habano en la otra y el reflejo de la luna sobre el mar en calma frente a mi.
Me gustan los relojes grandes pero sencillos. Que los pueda entender de un vistazo. Me aturden esos cronógrafos en los que debe leer el libro de instrucciones cada vez que quiero saber si llego a mi hora (ni pronto ni tarde) a mi cita.
Me gustan los habanos, el ritual del encendido, lento, con cerillas o un poco de madera, quemando la punta en redondo, sostenerlo entre los dedos, fumarlo despaciosamente, llenando la boca de humo untuoso, caliente, recio, y soltarlo como en un suspiro
Me gusta sonreír a los camareros, los dependientes. No están ahí solo para atenderte solo a ti, créeme.
Me gusta una cena perfecta, cuidada, redondeada con un buen vino servido a la temperatura justa
No me gusta volar en avión. Es más, no entiendo porque hay que hacerlo de vez en cuando. Sentirme tratado, primero como un delincuente en potencia y luego como un fardo, no entra dentro de lo que vengo a considerar como situación ideal
Me gusta el cine antiguo. El bueno, lo que viene a ser lo mismo. Pocas cosas mejores que una película de John Ford, la elegancia de Cary Grant, una interpretación de Marlon Brando, un perfil de Lauren Bacall. Pocas cosas mejores que sumergirse en Casablanca, en El Apartamento, en Sed de Mal
Leer. Me gusta leer. Me gusta WIllian Faluker, Cormac McCarthy, Delibes, Vargas Llosa, Flaubert…. Me gusta perderme en sus mundos y ni siquiera notar que el tiempo pasa sin descanso mientras leo
Me gusta el incorformismo, la búsqueda perpetua de la mejor tarta de zanahoria, del mejor steak tartere, el mejor Bloody Mary
Me gusta desayunar tranquilo en una terraza, con un periódico (en papel, claro, recién impreso, manchándome los dedos de tinta fresca) frente a mi. Me gusta el olor a pan tostado y café recién hecho por la mañana.
Me gustan las chicas que ríen, que saben a ginebra, que se sonrojan cuando las miras, que no dicen tacos, que les gusta que les abras la puerta y les dejes pasar primero. Las chicas que usan ropa interior elegante…..
Me gusta Lisboa. Y París. Y Londres, Y Viena. Y Budapest. Sobre todo, me gusta Budapest con sus cafés, sus balnearios, sus guisos de carne, su decadencia imperial. Me gustaría morir alli….
Me gustan los viajes, ir a sitios nuevos y conocerlos, beberlos, grabarlos en tu retina para recordarlos en las largas y frias y lluviosas tardes de invierno
Me gustan los amaneceres acompañados y los atardeceres solitarios